La Fundación Marcelino Champagnat (FMCh) en Córdoba realiza, en estrecha colaboración con el colegio Maristas Cervantes, numerosas actividades e iniciativas para apoyar a decenas de escolares en su educación, ofrecerles espacios de ocio saludable y acompañarlos también a nivel emocional
La Fundación Marcelino Champagnat Córdoba lleva a cabo durante todo el año diferentes actividades dirigidas a niños, niñas y adolescentes con el objetivo de apoyarles en su educación, ofrecerles espacios de ocio saludable y acompañarlos también a nivel emocional.
Una de las actividades principales es el refuerzo educativo, dirigido a menores de entre 3 y 16 años. Se realiza de lunes a jueves por la tarde, entre los meses de octubre y junio. En este espacio los niños y niñas pueden hacer sus tareas, resolver dudas y mejorar sus hábitos de estudio con el acompañamiento de las educadoras y del voluntariado.
Durante esas mismas tardes también se desarrolla el centro abierto, un espacio más lúdico donde se organizan talleres, juegos y salidas de ocio. La idea es que los menores puedan disfrutar de su tiempo libre, compartir con otros compañeros y desarrollar habilidades sociales en un ambiente seguro y divertido.
Otro de los pilares del proyecto es el apoyo psicoterapéutico, que se ofrece de octubre a septiembre gracias a la colaboración con Hogar Mariposas y Córdoba Acoge. Este acompañamiento permite atender las necesidades emocionales de algunos menores y apoyarles en situaciones personales complicadas que puedan estar atravesando.
Además, cuando llega el verano, la fundación organiza su Escuela de Verano durante el mes de julio, una actividad que se realiza gracias a la colaboración del Colegio Marista Cervantes. Durante esas semanas se llevan a cabo juegos, talleres y actividades educativas para que los niños y niñas sigan aprendiendo mientras disfrutan de las vacaciones.
Todo este proyecto es posible gracias a la financiación de la Fundación Bancaria la Caixa dentro de las subvenciones del Programa Caixa +Infancia, que apoya iniciativas dirigidas a mejorar las oportunidades de la infancia.
Para sacar adelante todas estas actividades, la fundación cuenta con un equipo formado por 5 educadoras, 2 alumnas en prácticas y 15 personas voluntarias, que cada día aportan su tiempo, esfuerzo y ganas para acompañar a los menores y crear un espacio educativo y de convivencia positivo.
Gracias a este trabajo conjunto, la fundación sigue construyendo un lugar donde aprender, compartir y crecer juntos.